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Los ansiolíticos son fármacos destinados a reducir los niveles de ansiedad, estrés o depresión.  Gran parte de la población los consume para hacer frente a los obstáculos que se les presentan en la vida. Aunque su ingesta comienza por un suceso ocasional, el tratamiento continuado y sin recomendación médica llega a producir adicción. De modo que los usuarios crean una fuerte dependencia al fármaco.

 

Ansiolíticos ¿Sí o no?

La prescripción de los ansiolíticos viene dada por un médico o un psiquiatra con el fin de resolver los problemas de salud mental de sus pacientes. Estos fármacos actúan directamente en el sistema nervioso modificando la percepción de angustia.

Así, junto con terapia, te trasladan a una realidad de confort y tranquilidad que ayuda a afrontar los contratiempos y a superar los obstáculos que te llevaron a medicarte.

Cuando la prescripción es correcta y se realiza un seguimiento continuado, pueden favorecer la situación de los pacientes. Dejando atrás las depresiones y los trastornos de ansiedad. Sin embargo, el consumo sin prescripción, la ausencia de control y la ingesta de medicamentos ilegales favorecen la posibilidad de crear adicción a fármacos. En consecuencia, un tratamiento paliativo llega a volverse agravante.

 

Consecuencias de la adicción a los ansiolíticos

En Cúvel conocemos los efectos adversos del consumo de ansiolíticos y te los explicamos para que los identifiques:

  1. Crean adicción. Estas pastillas se vuelven esenciales para tu supervivencia y no eres capaz de saltarte una dosis bajo ningún concepto. Es posible padecer el síndrome de abstinencia en caso de terminar el consumo.
  2. Dependencia completa. A los pacientes adictos a los ansiolíticos les cuesta mucho realizar actividades cotidianas si no están medicados. Dormir, trabajar, comer o ir al supermercado se vuelven tareas inalcanzables.
  3. Actitud trastocada. La obsesión por los ansiolíticos llega a provocar trastornos en la personalidad. Hacen lo que sea necesario para consumir, engañando a médicos profesionales y a su ambiente más cercano.
  4. Efectividad limitada. Los usuarios que se medican reconocen evidentes cambios en su estado durante las primeras semanas. A pesar de ello, los efectos se reducen con el paso del tiempo por lo que van aumentando su dosis progresivamente.
  5. Vuelta al problema. Aunque el objetivo primordial era acabar con sus obstáculos, no lo han conseguido. Incluso en algunos casos la situación empeora.

 

Conclusiones

Si identificas alguno de estos síntomas en ti o en tu círculo cercano, debes frenar el problema. Recomendamos acudir a un médico y un psicólogo de referencia, solicitar ayuda y reducir la dosis gradualmente.

La adicción a los ansiolíticos, como en cualquier otra sustancia, no podemos retroceder. Sé fuerte y volverás a ver luz que te nublaron estos fármacos.

En Cúvel somos centros especializado en el tratamiento de adicciones autorizados por la Consejería de Sanidad, ponte en manos de profesionales, déjanos ayudarte en nuestras consultas.

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