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El opio, o líquido de la amapola real (Papaver somniferum), es una sustancia cuyo uso está documentado desde hace más de 4.000 años. Las sustancias de naturaleza opiácea como la morfina o la codeína, se utilizan en la práctica clínica para el control del dolor.

Las incisiones superficiales oblicuas realizadas en el fruto de la adormidera son las que generan la obtención de un látex que, una vez seco, constituye el opio. Dicho látex contiene un número ingente de sustancias psicoactivas, sobre todo alcaloides.

 

Respuesta de estrés y opiáceos

Durante la respuesta de estrés el organismo produce la secreción de unos péptidos llamados opioides endógenos, que estimulan sus receptores para producir analgesia y facilitar la posibilidad de respuesta en situaciones aversivas para el sujeto.

Imaginemos que un antílope ha sido atacado por un león en la sabana africana. Es preciso que el antílope pueda desarrollar unas estrategias conductuales que le permitan huir del león y, de ese modo, poder salvar la vida. Si las heridas causadas por el depredador le causaran mucho dolor, este dolor podría interferir en su respuesta de huida.

Por lo tanto, la analgesia producida por los opioides endógenos dentro de la respuesta de estrés constituye una herramienta muy adaptativa. Los opioides también son capaces de licitar efectos de euforia seguidos de sentimientos de bienestar a altas dosis.

Por lo tanto, si los opioides derivan del opio serán opiáceos y si no, (los sintetiza nuestro cerebro, por ejemplo), serán opioides. Todos los opioides sean o no derivados del opio son sustancias que se unen a los receptores para opioides.

 

Efectos de los opioides

Los opioides se caracterizan por inducir fuertes sensaciones placenteras en el sujeto que los consume así como diferentes grados de analgesia, sedación e hipotermia. Asimismo, estas sustancias también son capaces de inhibir a los centros neurales que provocan la tos y reducir la actividad de motilidad intestinal, por ellos su consumo produce constipación y estreñimiento.

Los efectos agudos de los opioides se encuentran relacionados con una sensación de euforia muy intensa con cálidas sensaciones de placer. No obstante, dichos efectos positivos pueden verse acompañados de vómitos y náuseas, así como de picazones, pesadez corporal y sequedad de boca. También provocan sedación durante horas y analgesia.

Diferentes modelos animales de autoadministración han puesto de manifiesto las fuertes propiedades reforzantes de opiáceos como la morfina y la heroína. Las consecuencias crónicas de la administración de los opioides se relacionan tanto con la tolerancia a múltiples de sus efectos como con la sensibilización de alguno. Así mismo, se da un intenso síndrome de abstinencia que implica diferentes síntomas. (En un próximo post explicaremos los síndromes de abstinencia de los opioides).

 

Farmacocinética

Se pueden administrar por diferentes vías:

  • oral
  • intramuscular
  • subcutánea
  • a través de las membranas nasales (esnifada)
  • y a través de los capilares pulmonares (fumada)

La más habitual es la intravenosa, cuando se administra por esta vía, su vida media en sangre es de unas dos horas. Se metaboliza dando lugar a diferentes metabolitos activos o inactivos. Existen muchas diferencias entre las sustancias de naturaleza opioide. Por ejemplo, la heroína, es más liposoluble que otras y atraviesa la barrera hematoencefálica sin mucha dificultad irrumpiendo con mayor facilidad en el sistema nervioso central.

 

imagen sobre el tratamiento de los opioides

 

La heroína como tipo de opioide

La heroína (dietilmorfina) se sintetizó en 1870 a partir de la morfina. Esta sustancia atraviesa rápidamente la barrera hematoencefálica y llega en forma de morfina al cerebro.

En 1898 fue comercializada por los laboratorios Bayer, vendida sin receta médica como un analgésico más eficaz que la morfina y sin los problemas de adicción que esta había mostrado.

En concreto, el prospecto de la heroína comercializada por Bayer exponía:

1) “Al Contrario que la morfina esta nueva sustancia produce un aumento de la actividad”.

2) “Adormece todo sentimiento de temor”.

3) “Dosis mínimas hacen desaparecer todo tipo de tos, incluso de enfermos tuberculosos”.

4) “Los morfinómanos tratados con esta sustancia perdieron de inmediato cualquier interés por la morfina”.

Como ya sabemos, posteriormente se vio que la heroína tenía un potencial adictivo más alto que la morfina.

En argot, la heroína suele conocerse como caballo, azúcar moreno, jaco, etc.

 

 

 

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