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Según el último estudio realizado por la Dirección General de Tráfico (2019) más del 40% de los conductores fallecidos en accidentes de tráfico en 2018 habían dado positivo en el consumo de alcohol y/o otras drogas. ¿Por qué las personas tienen esa falsa creencia de que con el efecto de las drogas aumenta su destreza? En este post te vamos a contar cuáles son los efectos de mezclar alcohol y conducción y en qué fatídico final podría terminar.

 

Grandes mitos de neutralización de los efectos del alcohol antes de conducir

Antes de contarte cuáles son los estragos que provoca el alcohol en la conducción, vamos a desmentir algunos mitos que aseguran que esos efectos pueden evitarse al llevar a cabo alguna de estas acciones:

  1. Pegar una cabezadita antes de conducir
  2. Dejar de beber una hora antes
  3. Darse una ducha de agua fría
  4. Tomar un café después de beber
  5. Masticar chicles mentolados
  6. Beber aceite antes de consumir

Estas afirmaciones sólo son falsas creencias de que se pueden evitar los efectos del alcohol, sobre todo de cara a un control de alcoholemia. Sin embargo, sólo son mitos, los cuales se van acentuando conforme aumenta el consumo. 

Existe grandes diferencias entre los conductores expertos y los novatos en este sentido. En un estudio realizado por Giménez Costa (2014) se encontró que los expertos en conducción señalaban una cantidad significativamente menor de consumiciones que les puede llevar a tener problemas en la conducción que los novatos. 

 

¿Cuáles son los efectos físicos y psicológicos de las bebidas alcohólicas en la conducción?

Los efectos que las bebidas alcohólicas pueden tener sobre los conductores son muy variados, pues dependen de ciertos factores como la cantidad de alcohol ingerido, el tiempo, la persona, etc. Sin embargo, todos estos efectos se pueden resumir en uno muy general: mayor confianza. 

Pero esta confianza extrema es sólo una ilusión comparada con lo que en realidad ocurre. Y la realidad es la siguiente:

  • A mayor cantidad de alcohol ingerido, mayor es la probabilidad de sufrir un accidente de tráfico. En ese accidente, no sólo el conductor sufre las consecuencias, sino cualquier otro vehículo o peatones implicados en el accidente. 
  • El consumo de alcohol con el tiempo desarrolla dependencia, pero el cuerpo no se “acostumbra” al consumo de alcohol y se reducen con el tiempo. Por lo tanto, la típica frase de “a mi esto no me afecta” es un mito.
  • Se ven afectadas la coordinación bimanual, la atención y resistencia a la monotonía, la capacidad para juzgar la velocidad, la distancia, la situación relativa al vehículo y para responder a lo inesperado. 
  • En lo relativo a la visión, el alcohol afecta a la acomodación, la capacidad para seguir objetos, el campo visual, la visión periférica y la recuperación de la visión después de la exposición al deslumbramiento. 
  • Disminución de la sensibilidad al dolor y a los vómitos.

Dejamos claro que conducir bajo los efectos del alcohol es imprudente, innecesario y peligroso no sólo para nuestra vida, sino también para la de otras personas que han tenido la mala suerte de cruzarse en el camino de alguien ebrio al volante. 

 

 

¿Cuál es la solución para evitar esta situación?

Es evidente que la única solución para evitar un accidente de tráfico provocado por los efectos del alcohol es no combinando estas dos situaciones. Aunque probablemente conozcas algunas de las soluciones a esto, vamos a recordarlas ya que nunca está de más: 

  1. Disminuye la probabilidad de conducir en presencia de alcohol. Si sabes que tendrás que conducir sí o sí, evita la ingesta de alcohol.
  2. Deriva un conductor cada noche. Es una propuesta que viene llevándose a cabo desde hace algunos años. Si sales cada fin de semana con tus amigos y compartís vehículo, lo normal es nombrar a un conductor cada vez y que se prive de bebidas alcohólicas. 
  3. Utiliza medios de transporte alternativos. En la actualidad, existen numerosos medios de transporte públicos y privados que pueden ayudarte a evitar un accidente de tráfico. 

Como ya hemos mencionado al principio de este artículo, no existe “inmunidad” frente a los efectos del alcohol. Por lo que tampoco existe un remedio milagroso frente a la embriaguez. Ninguna acción que requiera disminuir los efectos del alcohol en tu cuerpo rápidamente dará resultado. 

El consumo continuado de alcohol, y de cualquier tipo de droga, tiene más consecuencias graves que disfrute de las sensaciones positiva que provoca. Las drogas como ésta desarrollan tolerancia y dependencia, desembocando en una enfermedad de adicción, donde la realidad que ve el adicto es muy diferente a que es. 

Te animamos a que si tienes algún familiar o amigo que se haya visto envuelto en estas situaciones y esté empeorando, te pongas en contacto con profesionales. La adicción es una enfermedad que debe ser tratada por expertos.

 

alcohol y conducción
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