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Los avances en la investigación básica y clínica de drogodependencia en los últimos años han evolucionado mucho. Gracias a nuevas técnicas hemos podido saber cómo se produce la adicción y los mecanismos de acción de las diferentes sustancias. A continuación te contamos cómo el cerebro aprende a consumir cocaína.

 

¿Cómo enseña la cocaína al cerebro a seguir consumiendo?

Hay una única cosa que el cerebro no sabe hacer y es no aprender cuando algo le gusta. Y la cocaína le gusta porque piratea su sistema de comunicación, de recompensa y placer. Hoy te contamos qué ocurre cuando un cerebro consume cocaína. 

 

¿Qué pasa en el cerebro cuando se prueban sustancias como la cocaína?

Aunque la adicción es un fenómeno en el que intervienen factores biológicos, ambientales y sociales, las investigaciones recientes ayudan a comprender:

  1.  por qué se enganchan las personas a las drogas y
  2.  por qué se produce la necesidad de consumir más después de la primera dosis.

Los avances utilizan diferentes experimentos con animales y nuevas técnicas, como la tomografía por emisión de positrones, que da imágenes de la actividad cerebral en activo, de cómo funcionan los órganos y tejidos. 

La doctora Nora Volkow, directora del NIDA, National Institute of Drug Abuse,  que coordina toda la investigación sobre Drogas de Estados Unidos, nos adelanta cómo el consumo de cocaína así como otras drogas estimulantes, perturba la forma de funcionar del cerebro. 

Perturbación implica cambios persistentes tanto en la estructura como en la forma de funcionar. Así se explicaría la adicción, como un daño. 

  1. La cocaína libera elevados niveles de dopamina, de placer y de otros neurotransmisores de recompensa, que por otro lado, dejará de producir naturalmente, sin ayuda de la droga. Del placer depende la motivación, la que una persona siente por volver a drogarse. Ésta se vuelve muy intensa
  2. Asimismo afecta a otras áreas del cerebro implicadas en la toma de decisiones, el raciocinio y la memoria
  3. Aquí estaría la parte que nos ocupa: la memoria, y no sólo la que usamos para aprender algo nuevo sino las zonas implicadas en recordar las experiencias emocionales.  
  4. El cerebro por tanto, memoriza y recuerda la experiencia placentera de drogarse y quiere volver a repetirla. Cuanto más se utiliza, cuanto más se realice la conducta de consumir cocaína, más profundamente se marca esa enseñanza. Como en toda buena enseñanza, la práctica siempre fija la teoría. Si se hace y además, se abusa de la cocaína, el cerebro la terminará registrando como necesaria, vital para la supervivencia.
  5. Además, se ve ayudada por la inhibición del control y por el refuerzo, que ya no será sólo positivo sino que la persona utilizará la droga para aliviarse cuando se encuentre mal. Todo esto anula la capacidad de tomar la decisión del individuo y pierde el control sobre cuándo y cuánto drogarse. 

En esta línea están las investigaciones recientes que aportan más información al proceso de aprendizaje de la conducta. Veámoslo a continuación.

 

no consumir

 

 

La cocaína enseña al cerebro a seguir consumiendo

A este respecto, la doctora Linda Wilbrecht, profesora de Psicología y Neurociencias en la Universidad de Bekeley (EEUU), y su equipo, utilizando sofisticadas técnicas de imagen, han demostrado que una sola dosis de cocaína produce en el córtex frontal de los ratones un crecimiento rápido de las espinas dendríticas.

  • Las dendritas son protrusiones membranosas clave para la comunicación neuronal, la atención y la memoria.
  • La corteza frontal o cerebro anterior es el centro del pensamiento del cerebro. Faculta nuestra capacidad de pensar, planificar, resolver problemas y tomar decisiones.

Se ha demostrado en los animales que estos cambios estructurales se relacionan con un aprendizaje relacionado con el consumo de la drogaLos resultados fueron que, en concreto, los animales que desarrollaron más espinas (las dendritas son ramificadas) y de mayor densidad, eran los que en mayor medida optaban por seguir consumiendo cocaína ante otras opciones.

La doctora Wilbrecht publicó un comunicado en el que declaraba dos puntos clave de estos resultados: 

  1. “Esto nos da un posible mecanismo para entender cómo el consumo de drogas favorece comportamientos relacionados con seguir buscando este estímulo”.
  2. “Se ha observado que los que han consumido drogas durante un tiempo prolongado muestran una menor función en su córtex frontal en relación con tareas mundanas, habituales y, en cambio, aumentan su función en respuesta a actividades relacionadas con las drogas”.

Este estudio revela que la cocaína es capaz de generar cambios en los circuitos neuronales relacionados con la toma de decisiones, el aprendizaje y la memoria, desarrollando la adicción. 

Definitivamente, tras una primera dosis, es como si la cocaína enseñara al cerebro a seguir consumiendo y  favorece este comportamiento frente a otras opciones. Los estudios de la doctora y su equipo ayudan a comprender cómo el cerebro adicto hace este cambio de preferencias.

 

Conclusión

El cerebro es una herramienta muy poderosa para el ser humano. Superar una adicción significa cambiar por completo la mentalidad de un adicto. Es una tarea muy difícil tanto para el adicto como para sus familiares y los profesionales que ayudan con un tratamiento. La mejor solución es una buena prevención. 

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