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La recaída


Antes de comenzar a hablar acerca de cómo puedes afrontar y evitar una recaída, debes aprender a diferenciar este concepto de otro con el que se suele confundir normalmente: el desliz.

Un desliz es un consumo puntual que puede volver a repetirse o no, mientras que la recaída hace referencia a retomar el consumo y las actitudes desarrolladas durante el proceso de adicción. Se trata de no poder evitar consumir la sustancia o la incapacidad de mantenerse sobrio a lo largo del tiempo.

Cuando se sufre una recaída, se empieza a recuperar comportamientos que con la terapia se pretende abandonar, aunque sufrir un episodio así no significa el fracaso del tratamiento. Existe un alto porcentaje de adictos que sufren una o varias recaídas durante su proceso de rehabilitación, ya que se trata de una enfermedad muy difícil de afrontar, pero con altas posibilidades de recuperación.

Existen ciertos factores de riesgo pueden generar las recaídas, ya que tienen una gran influencia sobre el comportamiento adictivo:

 

  • Reencuentro con viejas amistades con las que se compartía consumo.
  • Volver a frecuentar los lugares a los que se acudía a consumir (bares por ejemplo cuando se trata de un trastorno de alcoholismo)
  • La asociación de ciertos objetos con el consumo (mecheros, jeringuillas…)
  • El estrés ocasionado por ciertas vivencias cotidianas
  • Cambios de situación que provocan ansiedad (un nuevo trabajo, un nuevo domicilio o incluso una nueva ciudad…)

A pesar de que existen factores que pueden condicionar las recaídas ajenos a tu control, puedes desarrollar los mecanismos necesarios para prevenir y afrontar estas situaciones de la mano de los mejores profesionales terapéuticos.

Prevención de la recaída


Aunque te parezca imposible, se puede prevenir una recaída si se desarrollan los mecanismos de acción e identificación de una posible recaída de una manera óptima. Debes entender que es muy posible que te ocurra y que no debes culpabilizarte por eso, ya que estás afrontando una enfermedad en la cual es complicado que mantengas el control de tus propias decisiones. La adicción de controla a ti, y es por eso que debes aprender a vivir con ella.

 

1. Cuando comienzas un tratamiento, no puedes esperar que sea algo rápido

El primer año en la recuperación de un adicto resulta clave para el éxito del proceso, ya que en este periodo de tiempo las recaídas son mucho más probables. Si tienes claro esto, no te pillará de sorpresa ni te culpabilizarás por ello (aunque en muchos casos el cargo de conciencia es inevitable).

2. Cumple con tu rutina

En este momento de tu tratamiento ya tienes que haber diseñado tu rutina de actividades diarias, las cuales te ayudan a seguir el camino correcto y no desviarte de nuevo hacia el consumo de sustancias. Si cumples con esta rutina y no te saltas ningún paso, será más sencillo evitar las recaídas.

3. Identifica los signos que indican que puede producirse una recaída

Cuando existe una recaída inminente, comienzas a recuperar viejas costumbres que te llevaban a consumir o que realizabas cuando consumías. Por ejemplo, pueden volver las mentiras, saltarse las normas, comienzas a descuidar tu cuidado personal de nuevo…

Si identificas algún cambio en tu comportamiento que realizabas antes de iniciar el proceso de recuperación debes buscar ayuda de inmediato y no dejarte engañar por ti mismo, ya que con la adicción te conviertes en tu propio verdugo.

4. Ten en cuenta la importancia de la terapia ambulatoria

El seguimiento médico del paciente es de vital importancia para evitar las recaídas, ya que el personal sanitario cualificado podrá evaluar cómo evoluciona el proceso de recuperación y actuar de la mejor manera en aquellos momentos en los que el adicto pueda ser más vulnerable ante una recaída.

Actuación ante una recaída


En el caso en el que se produzca una recaída en el consumo, también debes conocer qué mecanismos de actuación puedes poner en marcha.

En primer lugar, lo primero que debes hacer si se produce una recaída es acudir a un centro lo antes posible. Ellos mejor que nadie sabrán cómo hay que actuar con tu caso y podrán aconsejarte y ayudarte de la mejor manera que saben. Como ya sabes no debes tomártelo como un fracaso, pues tener una recaída cuando se está atravesando un proceso de rehabilitación de adicciones es más común de lo que crees. Debes comprender que forma parte del proceso y evitar sentimientos de culpa.

También debes abandonar de inmediato tanto el consumo (tira la sustancia y mantenla lejos de ti), como el espacio que ha provocado la recaída (si te encuentras en algún establecimiento o lugar donde solías consumir y ha provocado la recaída). En el caso de que se haya dado por una situación que no puedes abandonar de forma tan sencilla (porque se trate de un nuevo trabajo o domicilio), debes afrontar ese cambio con positividad sin dejar que la ansiedad acabe contigo.

Reevalúa la situación tratando de identificar el factor que ha condicionado que se dé esta situación y diseña un plan propio de actuación para futuras ocasiones (que puede que no se den o puede que si), con el que puedas hacer frente a los momentos o situaciones que te hacen olvidarte de tu abstinencia. Se trata de distraer la atención con actividades que calmen tu ansiedad.

Y por último, siempre debes retomar la intención de abandonar el consumo. A pesar de que hayas recaído debes tener siempre presente que la recuperación es un costoso proceso de cambio y evolución personal, pero con iniciativa y trabajo se puede conseguir una recuperación exitosa.

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